por InfoConstrucción 11 de junio, 2019 Construcción comentarios Bookmark and Share
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Las ventas de lanas minerales aislantes, como las de vidrio y las de roca, crecieron un 18,4% en 2018, hasta situarse en 2.792.245 m3, lo que supone un incremento de 434.000 m3 sobre el ejercicio anterior. Estos son los datos que proporciona la Asociación de Fabricantes Españoles de Lanas Minerales Aislantes, Afelma. 

Esta tendencia positiva respecto al ejercicio anterior viene propiciada por la mejora de la economía, la calidad garantizada y homogénea de los productos de lana mineral, según Afelma. También la demanda del sector industrial y terciario, así como su creciente uso en los Sistemas de Aislamiento Térmico para el Exterior (SATE) han contribuido a ello. "Pero, sobre todo, por la polivalencia de las lanas minerales, ya que con un solo producto se consigue aislamiento térmico, acústico y protección frente al fuego, además de durabilidad y sostenibilidad", aseguran desde la asociación.

Es probable que la rehabilitación de viviendas o edificios en este período no haya sido el principal motor de la actividad. "Al menos eso parece deducirse de los datos del Ministerio de Fomento para 2018, período en el que la rehabilitación de viviendas permanece prácticamente estancada (-0,03%) hasta poco más de las 26.000 y la rehabilitación de edificios se sitúa en 32.962, tan solo un 2% más que en 2017", concretan.

La contribución de la edificación al crecimiento registrado por las lanas minerales aislantes durante el año pasado puede deberse sobre todo a la obra nueva, "ya que, según datos de Fomento, las viviendas finalizadas experimentaron un crecimiento del 18% hasta situarse en 64.354, en tanto que las iniciadas se aproximaron a las 101.000; cifras que mejoran las de 2017, aunque lejos todavía de las 168.000 de 2011 y de las 115.000 de 2012". 

Los datos vuelven a evidenciar la necesidad, reclamada por AFELMA en múltiples ocasiones, de impulsar de modo efectivo la rehabilitación, "aunando esfuerzos públicos y privados, porque la falta de estímulos son barreras para aprovechar el margen de mejora en eficiencia energética en los edificios construidos, cuya vida útil sobrepasa los 50 años", dicen.

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