El granito abujardado es un material apreciado por su resistencia y estética natural, pero su elevada porosidad lo hace especialmente vulnerable a manchas de aceite, marcas de neumáticos y suciedad derivada del tránsito diario, especialmente en garajes y trasteros.
En esta vivienda, los propietarios habían intentado limpiar el pavimento sin éxito mediante distintos métodos domésticos. Ante la persistencia de las manchas, se optó por una intervención profesional para identificar el origen real del problema.
El equipo técnico de Fila realizó una inspección inicial y aplicó un desengrasante alcalino para eliminar suciedad orgánica superficial. Al no recuperarse el aspecto original del material, se planteó una hipótesis adicional: la posible presencia de residuos de obra no eliminados tras la instalación.
Para confirmarlo, se efectuó una prueba con un detergente ácido específico para limpieza de final de obra. Al aplicarlo sobre una baldosa, el producto reaccionó con efervescencia, señal inequívoca de la presencia de restos cementosos. Esto evidenciaba que, pese a haber transcurrido más de 10 años desde la colocación, no se había realizado una limpieza final de obra adecuada.
Estos residuos forman una capa invisible que actúa como imán para la suciedad, dificultando la limpieza convencional y acelerando el deterioro estético del pavimento.
Procedimiento de limpieza profesional del granito
Para eliminar tanto los restos cementosos como la suciedad incrustada, se siguió un protocolo técnico estructurado:
- Dilución del producto ácido en proporción 1:2, una parte de producto por dos de agua.
- Aplicación uniforme sobre el pavimento con vellón, alternativamente fregona.
- Frotado mecánico con cepillo de púas de plástico.
- Retirada del residuo mediante aspirador de líquidos.
- Aclarado final con agua limpia.
Con este proceso se eliminó la capa cementosa residual y la suciedad orgánica acumulada, permitiendo que el granito recuperase su aspecto original.
Eliminación de manchas de aceite
El aceite de coche es uno de los contaminantes más agresivos para superficies porosas. En este caso, las manchas se habían incrustado al no existir ninguna protección previa. Para su eliminación se utilizó un quitamanchas por absorción, aplicado directamente sobre la zona afectada y retirado tras su actuación, logrando eliminar las manchas sin dañar el material.
Tratamiento de manchas de óxido
Otro problema habitual en garajes es la aparición de óxido, causado por herramientas metálicas, mobiliario o humedad ambiental. Para su eliminación se empleó un quitamanchas específico, aplicado de forma localizada. El cambio de color del producto durante la reacción permitió verificar su actuación antes de la retirada y aclarado.
La protección, clave para la durabilidad
Una vez limpio y completamente seco, el pavimento se protegió con un tratamiento hidro-oleorepelente que evita la penetración de aceite, óxido, suciedad de tránsito y marcas de neumáticos. Este tipo de protección no crea película, permite la transpiración del material y mantiene su aspecto original, facilitando el mantenimiento diario.
En superficies porosas y de alto tránsito, una limpieza profesional de final de obra y una protección adecuada no son opcionales, sino esenciales para garantizar la durabilidad, la higiene y el rendimiento a largo plazo del pavimento.




