26 de junio, 2013 Arquitectura comentarios Bookmark and Share
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El jardín vertical de Barbarela Studio destaca por su carácter mutable, tanto por los materiales utilizados como por su función de vivero público y espacio asociado a programas culturales. No en vano es la puerta de acceso al centro que forma parte del conjunto de la antigua Fábrica de Tabacos de Alicante.

El jardín vertical del estudio alicantino Barbarela Studio es un espacio verde no transitable, que además de funcionar como vivero urbano de las plantas ornamentales utilizadas en los parques y jardines de los espacios públicos de la ciudad, actúa como puerta de entrada al Centro Cultural Las Cigarreras. Situado en una estructura metálica de 20 m de altura, con crujías entre 3 y 6 m, mediante unas escaleras que salvan una diferencia de cota de 4 m respecto a la calle, permite el acceso al recinto, al que también se puede llegar mediante un ascensor situado al final de la planta baja, a través del propio jardín. En la estructura se combinan distintas especies de vegetación ordenadas en cuatro grupos, ocupando los distintos niveles del jardín: palmáceas, arbustivas, gramíneas y agaves. Dentro de cada familia de plantas, se han seleccionado siete especies cada una de las cuales ocupa un módulo estructural. 
La exposición de la vegetación es extrema, tanto por la altura y el viento, como por las condiciones climáticas de Alicante y la orientación a oeste del jardín. Por ello se han seleccionado especies resistentes al clima y de bajo consumo de agua: son casi en su totalidad perennes con un alto contenido en masa vegetal, lo que ayudará a depurar la contaminación urbana aportando oxígeno. 
Para mantenerlas, el riego se plantea como un circuito controlado de fertirrigación por goteo, a partir de un aljibe que recoge las aguas de lluvia. El agua sobrante es reutilizada para el riego de la jardinera posterior en cota de acceso. La humedad se mantiene acumulando el agua en los casetones recuperables hasta 2 cm de altura, es decir, el drenaje se coloca a 3 cm de altura. Los contenedores tienen 5 cm de grava en su base, lo que permite que el agua ascienda por capilaridad pero sin pudrir las raíces.
Cada una de las especies es protegida del sol y del viento con filtros de policarbonato, propios de la construcción de invernaderos y viveros, que además hacen de protección al vuelco de contenedores. 
El policarbonato, además, tiene un papel importante en el aspecto final de la estructura vertical, ya que incorpora el color como elemento fundamental del proyecto de día que se transforma en una gran lámpara policromática de noche.
 
SOSTENIBILIDAD LOW-COST
Si bien el coste económico ha sido uno de los determinantes del proyecto –el presupuesto total para llevar a cabo la actuación ha supuesto un 3% del total de la obra de acondicionamiento del centro (la fachada supone el 6% del total de la superficie construida, que es 893,76 m2)–, uno de los aspectos más tenidos en cuenta por los arquitectos a la hora de ejecutarlo ha sido el de la reversibilidad, que ha determinado que la actuación se plantee a partir de condicionantes básicos de sostenibilidad: construcción industrializada, mecanizada, ejecución en seco, uso de materiales reciclables y desmontables... 
El trabajo realizado con la vegetación sigue la misma filosofía: plantas en contenedores industriales de vivero, transportables, intercambiables, sustituibles y con un sistema de drenaje realizado a partir de casetones recuperables, de forjado reticular reciclados.
Este alto grado de reversibilidad es lo que ha permitido que el proyecto desde su inicio hasta el resultado final se haya desarrollado en una constante búsqueda de oportunidades y estrategias capaces de generar un espacio público singular modificable en el futuro. 
Ficha técnica:            
Arquitectos
 Juan Carlos Castro Domínguez y Nathalie Gidron Sánchez, de Barbarela Studio
Colaboradores
 Rosana Pérez, Amelia Vilaplana, Jordi Serramia y Ana Méndez de Andés, arquitectos de Barbarela Studio; Raquel Díez, de B+V arquitectos técnicos; Jordi Diaz, de eneseis urbanismo; Elena Mostazo Romero, ingeniera agrónoma; Eduardo Díez, ingeniero de estructuras de Idaeee Alicante. 
Arquitecto técnico
Pedro Sáez Blaya. Cónica/Urbana de Exteriores
Constructora
OHL
Fotografías
Barbarela Studio y David Frutos
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