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por Construcción comentarios Bookmark and Share
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Se puede definir la impermeabilidad de un material como la dificultad que presenta para ser atravesado por un fluido, bien sea lÍquido o gas. Por tanto, como recuerdan desde Anfapa, los factores de los que depende dicha impermeabilidad son el volumen, la distribución y el tamaño e interconexión de sus poros.

Es el agua por tanto uno de los principales agentes agresivos en la construcción. La presencia de humedad en los edificios es la causante de la degradación, tanto de los elementos estructurales, como de los elementos más expuestos (cubiertas, fachadas, etc.).

En la obra civil destinada a elementos de contención (presas, depósitos, cubetos, etc.) o a la circulación de agua (canales, acequias, tuberías, alcantarillado) es evidente la necesidad de proteger los materiales de su degradación, evitar las pérdidas a través de los mismos, así como cualquier tipo de contaminación de las aguas por parte de los elementos constructivos.

En la construcción es relativamente normal que defectos de impermeabilidad como, por ejemplo: vías de agua, humedades causadas por el nivel freático, filtración en muros de sótano, juntas frías, etc., provoquen problemas en el edificio y su durabilidad.

Para conseguir la durabilidad de una construcción es imprescindible obtener el máximo aislamiento posible al agua. En el caso del hormigón, por ejemplo, la mayor parte de los ataques se deben fenómenos ligados con ella. La acción lesiva puede ser directa como por ejemplo el hielo y deshielo o indirecta como en fenómenos de corrosión, cuando se dan ataques químicos de sustancias disueltas en ella.

Actualmente existen numerosos tipos de materiales, aptos para tratar de manera eficaz, prácticamente la totalidad de los casos posibles que se presentan en una impermeabilización. Resulta imprescindible utilizar dichos materiales tal y como recomiendan los fabricantes de los mismos. Para evitar la aparición de problemas causados por el agua, es recomendable:

1. Cuidar el diseño de la obra incluyendo las medidas necesarias para que la obra alcance la duración de la vida útil prevista.
2. Estudiar el tipo de ambiente al que está sometida la obra (conjunto de condiciones físicas y químicas a las que está expuesta).
3. Conocer y seleccionar los materiales necesarios mediante un estudio previo de los mismos y su comportamiento frente a la acción del agua. La exigencia se debe ampliar a los fabricantes, que deberán establecer y garantizar la calidad de los componentes, productos y sistemas que intervienen en el proceso constructivo.
4. Analizar exhaustivamente los elementos singulares de cubiertas, fachadas y especialmente las juntas entre materiales.

Para realizar una impermeabilización, es necesario un examen exhaustivo de la obra, a priori, evaluar todos los detalles y aplicar los materiales más adecuados a utilizar. Este análisis evitará la aparición de problemas relativamente comunes que suelen ser muy costosos de subsanar posteriormente.

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