La política regulatoria de la Unión Europea en materia climática, ambiental y de productos de construcción atraviesa una fase de ajuste. En este contexto conviven iniciativas dirigidas a reducir cargas administrativas con una hoja de ruta a largo plazo alineada con los objetivos de neutralidad climática, circularidad y digitalización.
Este entorno resulta especialmente relevante para el sector de los morteros y de los sistemas de aislamiento térmico por el exterior, SATE, que se encuentra en un proceso de adaptación progresiva a un nuevo marco regulatorio aún no plenamente operativo para estas familias de productos, según afirman desde Anfapa.
Simplificación regulatoria: alcance y límites
El debate abierto en la UE sobre la revisión de determinados instrumentos legislativos vinculados a la sostenibilidad persigue facilitar la actividad empresarial, especialmente de las pymes, mediante la reducción de obligaciones asociadas al reporte, la trazabilidad o la diligencia debida en la cadena de suministro.
Para los morteros y sistemas SATE, estas medidas podrían suponer un alivio puntual, condicionado a los umbrales de aplicación que finalmente se definan. No obstante, desde una perspectiva sectorial, estas revisiones no implican un cambio de rumbo estratégico, sino ajustes en los mecanismos de implementación.
Además, una eventual relajación normativa puede generar distorsiones competitivas, en particular frente a productos extracomunitarios fabricados bajo estándares técnicos y ambientales menos exigentes, lo que refuerza la necesidad de mantener un marco regulatorio equilibrado que garantice condiciones de competencia equitativas.
Estado actual del Reglamento de Productos de Construcción y procesos Acquis
Para interpretar correctamente el impacto regulatorio es imprescindible atender al estado de los procesos Acquis.
Los morteros, incluidos los de albañilería y los de reparación de estructuras de hormigón, así como los sistemas SATE, se encuentran actualmente en fase de desarrollo de sus futuras normas armonizadas.
Hasta que dichas normas no se publiquen y se alineen con el nuevo Reglamento de Productos de Construcción, RPC, ni el propio RPC ni el Pasaporte Digital de Producto resultan aplicables a estas familias de productos.
En consecuencia, los fabricantes deben seguir operando conforme al marco normativo vigente, sin necesidad, por el momento, de adaptar procesos productivos, sistemas de evaluación y verificación de la constancia de las prestaciones, AVCP, ni modelos documentales. Este periodo debe entenderse como una fase de transición técnica clave para preparar al sector ante los futuros requisitos.
Digitalización y sostenibilidad: ejes del futuro marco normativo
Aunque el nuevo RPC aún no sea aplicable a morteros y SATE, la orientación regulatoria es clara. El futuro marco normativo avanzará hacia una mayor digitalización de la información de producto, un refuerzo de los criterios de sostenibilidad y circularidad y un papel creciente de la información ambiental y la trazabilidad a lo largo del ciclo de vida.
En este escenario, el Pasaporte Digital de Producto se perfila como una herramienta central para la comunicación de información técnica y ambiental, lo que exigirá una mayor estructuración de datos y la integración progresiva de criterios de sostenibilidad en los procesos internos de las empresas.
Economía circular, residuos y diseño de producto
De forma paralela, la normativa europea en materia de residuos y economía circular continúa avanzando hacia requisitos más exigentes. Aspectos como la reciclabilidad, la gestión de envases, la reducción de residuos o la incorporación de materias primas secundarias adquieren un peso creciente en el diseño de productos de construcción.
Estas exigencias tienen un impacto directo en las formulaciones de los morteros, los procesos productivos y las estrategias de diseño de los sistemas SATE, reforzando la necesidad de integrar la circularidad como criterio estructural desde las fases iniciales de desarrollo.
Descarbonización y papel de los materiales
La agenda de descarbonización del sector de la construcción avanza de forma sostenida. Las exigencias ambientales ligadas a los edificios y a su comportamiento energético continúan en aumento, reforzando el papel de los materiales de construcción en la reducción del impacto ambiental del parque edificatorio.
En este contexto, los morteros y los sistemas SATE desempeñan un papel relevante, tanto por su contribución a la eficiencia energética como por su influencia en la durabilidad y el comportamiento global de los edificios a lo largo de su vida útil.
Sostenibilidad corporativa y cadena de suministro
Otro eje normativo en evolución es el de la sostenibilidad corporativa y la responsabilidad en la cadena de suministro. Aunque la aplicación directa dependerá de los umbrales que finalmente se establezcan, la tendencia apunta a una mayor exigencia de trazabilidad de las materias primas y de transparencia en toda la cadena de valor.
Incluso las empresas no directamente obligadas deberán previsiblemente responder a las demandas de clientes, distribuidores y prescriptores, sujetos a mayores responsabilidades regulatorias.
Conclusiones y prioridades sectoriales
La revisión normativa en curso puede ofrecer márgenes de flexibilidad a corto plazo, pero no altera la tendencia estructural hacia un modelo de materiales de construcción más transparente, digitalizado, circular y ambientalmente verificado.
Desde una perspectiva sectorial, resulta prioritario:
- Mantener un seguimiento técnico continuo de los procesos Acquis.
- Participar activamente en los comités de normalización de las futuras normas armonizadas.
- Preparar progresivamente a las empresas para un entorno más digitalizado y orientado a la sostenibilidad.
- Anticipar los requisitos ambientales y de trazabilidad, incluso antes de su aplicación formal.
En definitiva, aunque la UE explore ajustes y simplificaciones regulatorias, el sector de los morteros y los sistemas SATE debe mantenerse proactivo para garantizar su competitividad y acceso al mercado en un escenario donde la sostenibilidad, la digitalización y la trazabilidad serán factores clave.




