por InfoConstrucción 25 de enero, 2017 Arquitectura comentarios Bookmark and Share
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El estudio Gómez Puente Arquitectos ha sido el encargado de llevar a cabo la obra del edificio de Consultas Externas del Hospital Universitario de Álava. Para desarrollar el núcleo central –todo un elemento singular– la opción elegida ha sido la fachada TPV 52 de la firma Cortizo.

El edificio de Consultas Externas del Hospital Universitario de Álava nació con la intención de agrupar en un único centro las consultas médicas de los dos hospitales de Vitoria-Gasteiz. Para ello, Gómez Puente Arquitectos planteó una pieza clara y compacta de 20.000 m² y 12 plantas diseñado de acuerdo a criterios de sostenibilidad medioambiental, con captadores de energía solar para la producción de energía térmica y paneles para producir energía fotovoltaica.

El conjunto se articula mediante un elemento singular central a través del cual se producen los accesos y en cuyo interior se sitúan los núcleos de comunicación vertical. El cerramiento de ese bloque fue resuelto por Gómez Puente Arquitectos con la instalación de un muro cortina de la firma Cortizo, una solución que permite la máxima entrada de luz natural en el edifico aportando, al mismo tiempo, un atractivo diseño al proyecto y respondiendo a las necesidades de una construcción energéticamente eficiente. La opción elegida fue la fachada TPV 52, un sistema stick basado en una estructura auto portante compuesta por una amplia gama de montantes y travesaños de aluminio con una superficie vista de 52 mm que permite dar respuesta a las diferentes necesidades estéticas y constructivas planteadas.

La disponibilidad de una gran variedad de perfiles (con profundidades de 16 a 250 mm en montantes y de 22,5 a 255,5 mm en travesaños) y de uniones mecánicas posibilita la ejecución de este muro cortina con todo tipo de disposiciones: en vertical, con inclinación, en esquina y rincón a 90° o poligonales, siendo esta última opción la instalada en este edificio.

En esta fachadaTPV 52 la fijación del vidrio a la estructura portante se lleva a cabo utilizando un método mixto. En las aristas verticales, se utiliza un perfil presor atornillado desde el exterior, ocultado por una tapeta que también permite esconder la tornillería y resaltar la trama vertical de la fachada. Por su parte, la fijación horizontal se realiza mediante  la combinación de grapas y un inserto o perfil con forma de “U” colocado en la cámara de vidrio.

Además, este muro cortina ofrece unas prestaciones térmicas y acústicas ideales para este tipo de proyectos de arquitectura sanitaria, fundamentadas principalmente en dos aspectos: una gran zona de rotura de puente térmico de hasta 42 mm y una capacidad de acristalamiento que puede llegar a alcanzar los 44 mm con composiciones de vidrio de grandes espesores y energéticamente eficientes. Todo ello le confiere unos valores de transmitancia térmica desde 0,6 W/m²K.

La fachada instalada en este edificio cuenta con un sistema de drenaje en cascada basado en la introducción de tres niveles en los canales de desagüe de montantes y travesaños.

Para facilitar la ventilación dentro del edificio, se han dispuesto aperturas proyectantes ocultas, una solución que permite, además, mantener la homogeneidad en la estética exterior de la fachada. La seguridad es otro de los elementos característicos de este muro cortina, diseñado para  resistir las cargas de viento y otras derivadas de su propio peso, así como movimientos sísmicos, y transmitirlas a la estructura principal del edificio.

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