por InfoConstrucción 9 de julio, 2014 Sostenibilidad comentarios Bookmark and Share
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La Asociación Nacional de Empresas de Control de Plagas (Anecpla) ha editado una ´Guía de buenas prácticas para la gestión de plagas de aves urbanas´ donde se recoge toda la información necesaria y las medidas que se pueden tomar para buscar una solución a las grandes concentraciones de aves en las ciudades. Así, la proliferación de palomas, gaviotas, cotorras, estorninos y otras aves en los entornos urbanos se convierte en una molestia para los ciudadanos y causa diversos y cuantiosos daños materiales, afectando incluso a la salud pública.

La presencia de aves en las ciudades forma parte del normal desarrollo de nuestro entorno, sin embargo, constituyen un problema y se convierten en una plaga cuando su número se sitúa por encima de los niveles de tolerancia. Con especial relevancia en los últimos años, ciertas especies de aves han demostrado notable capacidad de colonización y de adaptación al medio urbano generando nuevos problemas de cohabitación y, –en algunos casos. A raíz de esta problemática, Anecpla, a través de un grupo de trabajo, ha editado esta guía en colaboración con expertos del control de aves y técnicos de la administración pública, con el propósito de que el control de aves pueda entenderse de un modo global, dado que no existe una legislación específica.

Factores como el diseño de las edificaciones, el paisaje urbano, la climatología, el agua, los alimentos o la presencia de depredadores contribuyen a la generación de las aves-plaga en los espacios urbanos. Por ello, las demandas por parte de la ciudadanía de un control de las aves a las administraciones es cada vez mayor, ya que prácticamente ninguna ciudad se ve libre de ellas, siendo los grandes núcleos urbanos como Madrid, Barcelona, Bilbao, Valencia o Sevilla los más afectados, aunque poco a poco van ganando protagonismo en la mayoría de las capitales de provincia. Según la guía, palomas (Bravía y Torcaz), estorninos (Pinto y Negro), cotorras (Argentina y Kramer), gaviotas, urracas, cuervos, corneja, la tórtola turca y la grajilla constituyen las aves-plaga más habituales en nuestras ciudades.

Las aves encuentran cobijo en las urbes porque estos hábitats son lugares muy atractivos por su temperatura, el fácil acceso a alimentos y por la ausencia de los depredadores, y su proliferación provoca importantes daños en el patrimonio urbano, causando daños y desperfectos en monumentos más emblemáticos. Ensucian balcones, anidan en los tejados, obstruyen los canalones de los edificios y erosionan la piedra de las construcciones con sus defecaciones.

Por otra parte, las aves-plaga suponen una amenaza para infraestructuras, como los aeropuertos, que se ven obligados a activar iniciativas para desviar estos pájaros en áreas conflictivas mediante la utilización de halcones que sobrevuelan las pistas o la modificación de hábitats, con el fin de evitar posibles accidentes.

Al margen de los importantes costes económicos y molestias, estas especies son portadoras de graves enfermedades como la ornitosis-psitacosis, (causada por la bacteria Clamidia psitaci), la salmonelosis (por la ingestión de alimentos contaminados por heces de paloma), la histoplasmosis o la criptococosis (contagiadas por hongos). Las aves son reservorios conocidos de diversos agentes patógenos humanos, y en los últimos años se ha evidenciado su papel en la transmisión de algunas de las enfermedades infecciosas emergentes (EIE) y remergentes, como los virus de la gripe, el virus del Nilo Occidental (WNv), el Campylobacter jejuni, y cepas de Escherichia coli. Al mismo tiempo, generan otro tipo de enfermedades no infecciosas, como las alergias causadas por los ácaros o ectoparásitos que se alojan en las plumas.

Factores como el cambio climático y la situación geográfica de la Península Ibérica como ruta de paso de las aves migratorias, facilitan enormemente la circulación agentes patógenos entre aves invasoras y autóctonas y/o domésticas, estableciendo nuevos focos endémicos de enfermedades e introduciendo cambios en los patrones migratorios. De ahí que la vigilancia epidemiológica, tanto de estas especies como para el ser humano, sean aspectos de primer orden para identificar posibles riesgos para la salud pública.

 

Métodos de control y concienciación ciudadana
La guía recopila la información relevante en esta cuestión al objeto de ayudar a una mejor comprensión global del problema. El manual recoge las pautas y criterios que permiten establecer vías de solución a las actuales incertidumbres técnicas y legales, así como los métodos y sistemas de prevención y control más habituales, haciendo especial hincapié en que la gestión de las aves-plaga se basa en principios de prudencia, respeto y proporcionalidad.

Puede descargarse esta ´Guía de buenas prácticas para la gestión de plagas de aves urbanas´ pinchando sobre el siguiente enlace http://www.anecpla.com/documentos/GDA.pdf

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