El trabajo en obra es el que, año tras año, define la evolución real de una herramienta. Durante 2025, el Cras ha estado presente en intervenciones muy diversas, desde excavaciones para vivienda hasta demoliciones de hormigón, pasando por entornos urbanos y estructuras críticas que exigían máxima precisión.
De estos proyectos se extraen conclusiones prácticas, aprendidas directamente sobre el terreno. A continuación, se resumen doce aprendizajes técnicos que refuerzan la forma de entender la demolición y la excavación controlada sin explosivos, a partir de la experiencia acumulada por Kayati, fabricante del Cras.
1. La temperatura del agua condiciona el rendimiento
En trabajos con barrenos de 51 mm, se comprobó que superar los 15 ºC recomendados en el agua de amasado obliga a enfriarla en obra para asegurar una reacción expansiva correcta. El control térmico es determinante para mantener el rendimiento del producto.
2. Una malla bien definida simplifica la excavación
En excavaciones para cimentación de vivienda, el uso de perforaciones de 42 mm con una malla aproximada de 0,40 × 0,40 m permitió una fragmentación homogénea y una preparación eficiente para las fases posteriores.
3. En excavaciones interiores, la precisión es prioritaria
La ejecución de un hueco de ascensor en vivienda exigió un ajuste fino de malla y profundidades, clave para trabajar con seguridad y sin afecciones a estructuras colindantes.
4. La presencia de agua en la roca exige adaptar el método
En entornos con roca saturada, fue necesario recurrir a la carga mediante tubo plástico en zonas concretas. La adaptación del sistema garantizó la eficacia del Cras pese a condiciones adversas.
5. En hormigón, la densidad de perforación marca la diferencia
La demolición de hormigón sin armar con perforaciones de 51 mm y una malla de 0,20 × 0,20 m permitió una rotura homogénea, sin vibraciones ni daños colaterales, facilitando el desescombro.
6. Ajustar la dosificación es una decisión técnica
Aunque el volumen de hormigón permitía una menor cantidad de producto, se optó por incrementar la dosificación para asegurar un comportamiento uniforme y evitar imprevistos, ganando control sobre el proceso.
7. El tipo de Cras debe elegirse según la temperatura
En trabajos con temperaturas entre –2 ºC y +8 ºC, la selección de Cras Amarillo resultó clave para optimizar los tiempos de reacción y avanzar con seguridad en climas fríos.
8. Sin explosivos, la excavación sigue siendo viable
En zonas con restricciones al uso de explosivos y alta presencia de roca, perforaciones de 32 a 38 mm permitieron avanzar con control total, sin afectar al entorno ni a estructuras próximas.
9. La fractura progresiva facilita la planificación por fases
En proyectos desarrollados durante varios días, la aparición progresiva de grietas permitió planificar el desescombro sin urgencias, manteniendo la estabilidad del entorno en todo momento.
10. En espacios confinados, la ausencia de vibraciones es clave
La retirada de una piedra de gran tamaño en un sótano residencial se resolvió mediante fragmentación progresiva, liberando el espacio en menos de 48 horas, sin daños estructurales.
11. En entornos residenciales, el control evita molestias
La eliminación de una roca en una parcela urbana se llevó a cabo de forma silenciosa y controlada, sin generar ruidos ni molestias al vecindario y dejando el terreno preparado para futuras actuaciones.
12. En estructuras críticas, la geometría de perforación es determinante
La demolición de una barrera de hormigón parcialmente armada, adosada a un puente, requirió una estrategia combinada de barrenos verticales e inclinados de 40 mm, dispuestos a tresbolillo. Esta geometría permitió dirigir la rotura lejos de la cimentación y garantizar la seguridad estructural.




