K·Line entra en la fase final de construcción de su nueva factoría en Lliçà de Vall, Barcelona, un proyecto estratégico para reforzar su capacidad industrial en el mercado ibérico. Un año después de la colocación de la primera piedra, la compañía prevé que la planta esté operativa en el último trimestre de 2026.
La inversión superará los 28 millones de euros y permitirá triplicar la producción actual, hasta alcanzar las 1.500 ventanas semanales, además de duplicar la plantilla con la creación de 100 nuevos puestos de trabajo directos en los próximos años.
20.000 m² productivos y nueva área de I+D+i
El complejo contará con 20.000 m² de superficie productiva, distribuidos en dos plantas. El proyecto incluye además:
- Parking subterráneo de 6.500 m² con 240 plazas
- Showroom de 400 m²
- Nueva área de I+D+i
- Espacios formativos
- Zonas verdes para empleados y clientes
Tras completar la estructura y la cubierta, con muros de contención superiores a 4,5 m, la empresa ha instalado seis puentes grúa e iniciado las pruebas de la maquinaria de última generación que equipará la planta.
Sostenibilidad y eficiencia energética
La nueva factoría incorpora criterios de sostenibilidad en su diseño y operación. Entre las medidas previstas figuran:
- Instalación de placas solares
- Sistemas de iluminación optimizados según la luz natural
- Puntos de carga eléctrica
- Sistemas de reutilización de aguas
Estas actuaciones buscan mejorar la eficiencia energética del edificio industrial y reducir su impacto ambiental.
Impacto en empleo y tejido local
En paralelo a la finalización de las obras, K·Line ha iniciado un plan de incorporación progresiva de nuevos perfiles para el área de producción, priorizando la contratación de talento local.



