La Unión de Empresas Siderúrgicas (Unesid) ha trasladado al Gobierno su preocupación por el incremento de costes energéticos y logísticos derivado de la escalada de tensiones internacionales.
Durante una reunión con el ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, y el ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu, la Unión de Empresas Siderúrgicas (Unesid) expuso el punto de vista de la entidad.
¿Cuál es el motivo de la preocupación?
Según la información recabada entre las empresas, el aumento del precio del gas y de la electricidad está teniendo un impacto inmediato en la competitividad de la industria electrointensiva. De mantenerse los niveles actuales, el incremento de costes para la siderurgia española podría alcanzar los 60 millones de euros al mes.
A la presión energética se suman otros factores que están elevando los costes operativos, como el aumento del transporte terrestre (con incrementos semanales de hasta el 2,5% por el encarecimiento del gasóleo), el incremento de los fletes marítimos, que ya registran subidas de entre el 10% y el 20%, y el encarecimiento de materias primas e insumos industriales.
Las empresas también han detectado tensiones en las cadenas de suministro internacionales, con cancelaciones o encarecimientos de seguros marítimos en zonas de conflicto, redireccionamiento de rutas hacia puertos considerados seguros y retrasos en las entregas. En este sentido, la directora general de Unesid, Carola Hermoso, ha señalado que: “Las empresas siderúrgicas están afrontando un aumento muy significativo de sus costes en muy poco tiempo, lo que supone una presión enorme sobre la competitividad de una industria que ya opera en mercados globales muy exigentes”.
Riesgos para la competitividad industrial
La incertidumbre en los mercados está dificultando la planificación comercial y la contratación de pedidos.
En algunos sectores consumidores de acero, la demanda ya venía debilitándose por la coyuntura económica, mientras que en otros se están produciendo comportamientos dispares: algunos clientes retrasan compras por prudencia y otros adelantan pedidos ante el riesgo de nuevas subidas de precios.
En términos agregados, algunas empresas estiman que el impacto sobre los costes variables podría situarse ya entre el 20% y el 25%, lo que podría trasladarse a medio plazo a una contracción de la demanda y al retraso de inversiones si la situación internacional se prolonga.
Medidas para contener los costes energéticos
Desde la entidad, se plantea la adopción de medidas urgentes para aliviar la presión sobre la industria electrointensiva.
Entre ellas, el sector propone reactivar la excepción ibérica para desacoplar el precio del gas del precio de la electricidad y eliminar temporalmente el impuesto del 7% sobre el valor de la producción de energía eléctrica (Ivpee).
Asimismo, la industria considera prioritario reforzar las compensaciones por costes indirectos de CO₂, incrementar la reducción de peajes eléctricos para los consumidores electrointensivos y acelerar la puesta en marcha de herramientas europeas de defensa comercial.




