por InfoConstrucción 6 de marzo, 2014 Construcción comentarios Bookmark and Share
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La diputada de Obras Públicas y Transportes de la Diputación Foral de BizkaiaItziar Garamendi– ha anunciado el final de la espectacular demolición de los accesos a Bilbao por la entrada de San Mamés. Se ha tratado de una obra delicada –con momentos técnicamente complicados–, llevada a cabo de acuerdo con las previsiones y en el plazo establecido y que ha supuesto que la ciudad haya ganado 30.000 metros cuadrados (VER VIDEO).

No sólo ha sido "una obra delicada, con momentos técnicamente complicados", según nos ha comentado ltziar Garamendi –diputada de Obras Públicas y Transportes de la Diputación Foral de Bizkaia–, sino que "se ha llevado a cabo de acuerdo con las previsiones y en el plazo establecido", algo casi fuera de lo normal en los tiempos que corren.


Cifras singulares

La demolición de los antiguos accesos a Bilbao por la calle Sabino Arana (conocida popularmente como la ´entrada por San Mamés´), era una antigua reivindicación vecinal, tanto de los residentes anteriores al levantamiento de este scalextric (hace 38 años), como de los que habitaban viviendas erigidas posteriormente a su construcción.

El coste total de la obra ha ascendido a 2.785.000 euros y su finalización ha supuesto que la capital vizcaina haya ganado un solar de 29.340 metros cuadrados.

En los ocho meses que han durado los trabajos, han participado 131 profesionales de la construcción, trabajando hasta 57 de forma simultánea durante algunos ´picos de obra´.

 

La segunda mayor grúa móvil del mundo

Para la retirada de los tableros se ha utilizado la segunda mayor grúa móvil del mundo –la Liebher LR 11.350– que llegó a levantar 722 toneladas a 17 metros del suelo y que, por primera vez, ha actuado en un entorno urbano habitado.

En total, todos los tramos retirados suman 1.324 metros lineales y 23.850 metros cuadrados. El tablero más pesado fue de 1.200 toneladas y hubo que partirlo en dos.

Reciclado

Una vez despedazados estos tableros y los pilares que los sustentaban, se ha procedido a la separación y clasificación de los diferentes escombros para su posterior reciclado.

Los elementos metálicos se han separado para su reutilización, mientras que el aglomerado se ha enviado a la planta especializada en su tratamiento de la Diputación.

El acero se ha llevado a ´gestores autorizados´ y las pantallas acústicas se han recolocado en la A-8 entre Basauri y Ermua.

El hormigón obtenido de la demolición se ha introducido como relleno en los cajones del dique de cruceros de Getxo, mientras que otra parte se ha destinado a diferentes explanadas en varios puntos de la ciudad.


Minimizar las molestias a los vecinos

Aunque toda obra conlleva ciertas molestias, éstas son aún más visibles si la actuación se lleva a cabo en un entorno urbano. Es por ello, por lo que el 98% de los trabajos se desarrollaron en horario diurno, salvo el desmontaje del tramo que sobrevolaba la calle Autonomía, así como los tableros más próximos al tronco de la A-8. Para dicha fase de la obra –la que se dejó para el final–, los técnicos optaron por llevarla a cabo durante dos de los fines de semana con menos tráfico del año, los del 7 al 9 y del 14 al 16 de febrero.

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