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Reformar una casa es ilusionante. También es una fuente inagotable de sorpresas desagradables. Esta es la lista que ojalá alguien te hubiera dado antes de empezar.

 

Hay una conversación que Luis Quesada, director técnico de Grupo Aplus, lleva años teniendo. Siempre empieza igual: alguien le llama con la reforma ya empezada, a veces ya terminada, para preguntarle por el aire acondicionado.

"Cuando me dicen que ya tienen el techo cerrado, hay un momento de silencio", cuenta. "Porque ya no puedo hacer nada. O puedo hacer poco, y caro."

Luis lleva más de 15 años instalando climatización en casas de Valencia, Alicante y Murcia. Chalets, pisos, reformas integrales. Ha visto de todo. Y lo que más ha visto, más que cualquier problema técnico, es gente que tomó decisiones en el orden equivocado.

Estas son las cosas que raramente aparecen en las revistas de decoración pero que marcan la diferencia entre una reforma que sale bien y una que sale cara.

1. El aire acondicionado no es lo último que se decide. Es lo primero

La reforma típica tiene un orden no escrito: primero el arquitecto o el diseñador, luego la empresa de obra, luego el electricista, luego el fontanero. El instalador de climatización aparece al final, cuando todo lo demás ya está hecho.

Ese orden es un error.

"Un sistema de conductos necesita espacio físico", explica Luis. "Centímetros en el techo técnico que si nadie ha reservado, ya no están. He visto proyectos donde el equipo necesitaba 25 cm de altura libre y había 22. Tres centímetros que obligaron a replantear toda la distribución de la vivienda."

El coste de ese replanteamiento: varios miles de euros que no estaban en el presupuesto de nadie.

Si quieres climatización por conductos en toda la casa, ese es el primer dato que tiene que saber quien diseña tu reforma. No el último.

2. La posición de la unidad exterior parece un detalle menor. No lo es

Todo el mundo piensa en cómo va a quedar el salón. Nadie piensa en dónde va a ir la caja blanca que zumba en el exterior.

Hasta que la comunidad de vecinos dice que ahí no puede ir. O hasta que el instalador explica que desde esa posición los tubos van a recorrer 20 metros de fachada.

"Con más de 15 metros de tubería hay que añadir gas refrigerante en la instalación y, dependiendo de la máquina, incluso menos", dice Luis. "Eso tiene coste. Y tiene que estar planificado desde el principio, no improvisado el día de la instalación."

Hay otro problema que se ve años después: la accesibilidad para el mantenimiento. "He visto unidades exteriores instaladas en sitios a los que literalmente no se puede llegar para hacerles una revisión. En ese momento nadie lo pensó. Cuatro años después es un problema que no tiene solución fácil."

3. Si cambias las ventanas o aíslas la cubierta, el cálculo de potencia cambia

Aquí está uno de los errores más frecuentes en reformas con mejora energética: se calcula la potencia del aire acondicionado con los datos de la casa antigua, y luego se instala una mejora de aislamiento que cambia completamente las necesidades térmicas.

Para hacerse una idea de qué potencia necesitas según tus metros, existe elcálculo de frigorías por m², una referencia orientativa muy útil antes de hablar con cualquier instalador. Así llegas a la reunión con un número en la cabeza y puedes contrastar si lo que te proponen tiene sentido.

"Un buen instalador te pregunta si vas a cambiar ventanas o meter aislamiento nuevo", apunta Luis. "Si no te lo pregunta, ya te está diciendo algo sobre cómo trabaja."

4. La reforma es el mejor momento para hacer la preinstalación en las habitaciones que ahora no vas a climatizar

Este es el consejo que la gente agradece años después. Y el que casi nunca aplica en el momento.

Cuando tienes las paredes abiertas y los techos al aire, meter la tubería para una futura instalación en la habitación de invitados cuesta poco. Cuando la reforma está terminada y las paredes cerradas, cuesta mucho más, y además implica obra.

"Siempre pregunto si hay alguna estancia que ahora no entra en el presupuesto pero que en el futuro querrán climatizar", cuenta Luis. "Si la hay, ese es el momento de dejar la preinstalación. Después se agradece enormemente."

No hace falta instalar el equipo ahora. Solo dejar el camino preparado.

5. Al terminar, pide toda la documentación antes de pagar la última factura

Este punto no aparece en ninguna revista de interiorismo. Pero es el que más problemas genera cuando falta.

Cuando el instalador termina, tienes que tener en tu poder: el certificado del equipo con número de serie, la garantía registrada a tu nombre y el manual.

"Sin eso, si el equipo falla al año y la marca pide prueba de instalación oficial, tienes un problema muy difícil de resolver una vez que todo está cerrado", advierte Luis. "Pedirlo antes de pagar la última factura es trivial. Perseguirlo después no lo es."

Es la diferencia entre tener garantía o tener un papel que no vale nada.

La reforma es, paradójicamente, el mejor momento parainstalar aire acondicionado bien. Paredes abiertas, techos accesibles, decisiones que todavía se pueden tomar. Pero ese margen tiene fecha de caducidad.

Como dice Luis: "Cuando el techo se cierra, se cierran también las opciones."

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