La presión de la demanda y la escasez de oferta están empujando a más compradores a cerrar operaciones a ciegas. En este sentido, la práctica se ha normalizado en el primer trimestre del mercado hipotecario español, según Trioteca.
El fenómeno, adquirir una vivienda sin haberla visitado previamente, que hace apenas dos años era anecdótico, se ha convertido en una práctica recurrente. El CEO y cofundador de Trioteca, Ricard Garriga,ha expuesto el cambio de tendencia como "una situación de tensión extrema en el mercado", donde los compradores actúan condicionados por el miedo a perder oportunidades.
Ninguna promoción finaliza con viviendas disponibles
La dinámica responde a un desequilibrio estructural entre oferta y demanda. Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), la compraventa de viviendas cerró 2025 con más de 650.000 operaciones, una de las cifras más altas desde antes de la crisis financiera, mientras que la producción de vivienda nueva sigue lejos de cubrir la demanda real.
En este contexto, la competencia entre compradores se ha intensificado. El economista y advisor de Trioteca Gonzalo Bernardos describe una situación cada vez más habitual: "Hay compradores que han intentado adquirir vivienda varias veces y no lo han conseguido porque llegan tarde. Después de tres o cuatro intentos fallidos, optan por comprar sobre plano o incluso sin visitar el inmueble para no perder la oportunidad".
El profesor titular de Economía y Director del Máster en Asesoría, Gestión y Promoción Inmobiliaria de la Universitat de Barcelona subraya que esta presión se percibe especialmente en obra nueva, donde "prácticamente ninguna promoción llega a su finalización con viviendas disponibles". De hecho, advierte de que algunos promotores retienen unidades para venderlas una vez finalizadas con incrementos de precio que pueden oscilar entre el 10% y el 15%, replicando estrategias propias del boom inmobiliario de hace dos décadas.
Urgencia y miedo, las causas
Desde Trioteca señalan que este comportamiento está estrechamente vinculado a dos factores clave: la urgencia habitacional y la incertidumbre financiera.
El resultado es un mercado donde los compradores no solo asumen más riesgos, sino que también están dispuestos a sobrepagar. "La gente entra en una dinámica de pánico en la que prioriza asegurar la vivienda por encima de cualquier análisis racional", añade el cofundador de la Asociación Española de Brókeres Hipotecarios (Aebh).




