Los morteros de albañilería son un componente esencial en la construcción, al actuar como elemento de unión entre piezas como ladrillos, bloques o piedra. Su función no se limita a la colocación, sino que influye directamente en la resistencia, estabilidad y durabilidad del sistema constructivo.
En este contexto, la selección del mortero en fase de proyecto adquiere un papel determinante. La amplia variedad disponible permite adaptarse a distintas aplicaciones, pero una elección inadecuada puede derivar en patologías como fisuración, desprendimientos o problemas de humedad, afectando al comportamiento global del muro o cerramiento. Desde Anfapa nos dan las claves para una buena elección.
Criterios técnicos para la elección del mortero
La elección del mortero de albañilería debe abordarse desde un enfoque técnico, considerando su papel estructural y funcional dentro del sistema. No se trata de un material auxiliar, sino de un elemento que condiciona el rendimiento del conjunto.
Entre los factores que influyen en su selección destacan el tipo de fábrica (ya sea resistente, armada o vista), las características de las piezas utilizadas, las condiciones de exposición ambiental y los requisitos mecánicos del proyecto. A ello se suma la necesidad de garantizar la compatibilidad entre mortero y unidades de albañilería, evitando diferencias excesivas de rigidez que puedan generar tensiones internas.
Un criterio clave es la relación entre resistencias. Se recomienda que la resistencia a compresión del mortero no supere el 75% de la resistencia de las piezas, con el fin de evitar concentraciones de tensiones y posibles roturas en la fábrica.
En la práctica actual, el uso de morteros industriales se ha consolidado como la opción preferente, al ofrecer prestaciones controladas y trazabilidad conforme a normativa.
Normativa aplicable y especificación
La correcta definición de los morteros de albañilería debe apoyarse en el marco normativo vigente, que establece sus prestaciones y condiciones de uso:
- UNE-EN 998-2, para morteros de albañilería.
- UNE-EN 998-1, para morteros de revoco y enlucido, especialmente en relación con la absorción capilar.
- CTE DB HS-1, que regula criterios de diseño de fachadas y protección frente a la humedad.
Estas normas permiten definir parámetros como resistencia mecánica, absorción de agua y durabilidad, facilitando una prescripción adecuada en proyecto.
Parámetros clave de comportamiento
Desde el punto de vista técnico, los morteros se clasifican en función de su resistencia a compresión, designados como M-X, donde X representa el valor en N/mm² según la UNE-EN 998-2.
En fábricas vistas, la absorción capilar es un parámetro crítico, ya que condiciona el comportamiento frente a la humedad. Los valores límite dependen del tipo de junta, con exigencias más restrictivas en sistemas donde la exposición es mayor.
Asimismo, en fábricas armadas resulta imprescindible controlar el contenido de iones cloruro, que debe mantenerse por debajo del 0,1%, con el objetivo de evitar procesos de corrosión en las armaduras y garantizar la durabilidad del sistema.
Un material clave en el rendimiento de la fábrica
La correcta elección del mortero de albañilería influye directamente en la vida útil del edificio. Su comportamiento afecta tanto a la resistencia estructural como a aspectos de durabilidad, estanqueidad y mantenimiento.
En un contexto donde la calidad constructiva y la durabilidad son prioritarias, la prescripción técnica del mortero se consolida como una decisión crítica en proyecto, especialmente en sistemas de fábrica expuestos a condiciones exigentes.




