La industria española de fabricantes de productos para la construcción ha advertido del impacto que el aumento de los costes energéticos, las materias primas y la logística está teniendo sobre la actividad productiva y la competitividad del sector. Según las estimaciones trasladadas por la industria, la evolución del conflicto en Oriente Medio podría provocar en 2026 incrementos superiores al 24% en energía y por encima del 16% en materias primas, en un escenario marcado por la incertidumbre y la volatilidad internacional, según afirman desde Cepco.
El sector mantiene actualmente su actividad apoyado en la demanda interna, especialmente vinculada a la vivienda, la rehabilitación y la obra civil. Sin embargo, los fabricantes alertan de que la presión sobre los costes industriales y el aumento de las importaciones están reduciendo márgenes y afectando a la capacidad competitiva de las empresas nacionales.
Entre los factores más relevantes destaca la evolución de las materias primas, con problemas de disponibilidad y episodios de escasez que afectan a productos vinculados a plásticos, metales y químicos básicos. En términos interanuales, la nafta registra aumentos del 67%, el cobre del 28,7%, el aluminio del 27,2% y el barril Brent del 89,6%, según los datos aportados por el sector.
La industria señala además que gran parte de estos incrementos no puede trasladarse íntegramente al precio final, lo que está reduciendo los márgenes empresariales. A ello se suma el comportamiento del Índice de Precios Industriales, IPRI, que acumula fuertes incrementos desde 2021 en actividades manufactureras relacionadas con minerales no metálicos, metalurgia y productos químicos.
El encarecimiento energético continúa siendo otro de los principales condicionantes para una industria intensiva en consumo energético. El precio medio de la electricidad alcanzó en 2025 los 65,52 €/MWh, un 37,4% más que en 2019, mientras que el gas se situó en torno a 36 €/MWh, un 135% por encima de los niveles registrados hace seis años.
En paralelo, el sector denuncia el impacto creciente de los costes logísticos y de transporte. El precio del diésel pasó de 1,39 €/L en enero de 2026 a 1,77 €/L en abril, una subida del 27% en apenas tres meses. También se registran sobrecostes marítimos derivados de la inestabilidad internacional, con incrementos de entre 3.000 y 4.000 USD por contenedor debido al aumento de fletes y seguros.
La situación está teniendo reflejo en el comercio exterior. El superávit comercial del sector se situó en 3.588 millones de euros, un 44% inferior al registrado un año antes y un 58% por debajo de los niveles de 2023, en un contexto de aumento de las importaciones y mayor competencia internacional.
Ante este escenario, el sector reclama medidas orientadas a reforzar la competitividad industrial. Entre las propuestas planteadas destacan el apoyo a las industrias electrointensivas, la revisión de la fiscalidad energética, el mantenimiento de compensaciones por emisiones indirectas de CO₂ y el impulso a soluciones logísticas más eficientes.
El presidente de Cepco, Luis Rodulfo, ha señalado que la industria está realizando un esfuerzo de adaptación en un contexto de costes crecientes, aunque considera necesario avanzar en políticas industriales que favorezcan la eficiencia energética, la innovación y la descarbonización sin comprometer la viabilidad económica de las empresas.




