El sector de la construcción debería incrementar su inversión en I+D e innovación en 485,7 millones de euros anuales para equipararse al esfuerzo innovador medio del tejido empresarial español. Así lo concluye el informe I+D en construcción: brecha inversora en España, presentado durante la inauguración del I Congreso de Innovación en Construcción, Edificación, Infraestructuras y Concesiones, IC2.
Según el estudio, el déficit acumulado de inversión alcanzaría los 1.942,7 millones de euros entre 2026 y 2030, aunque en un escenario más ambicioso la cifra podría superar los 2.730 millones de euros. El objetivo es reforzar la capacidad del sector para responder a desafíos como la escasez de vivienda, la modernización de infraestructuras y la reducción del impacto ambiental de la actividad constructiva.
Materiales e industrialización concentran la mayor brecha
El informe identifica la innovación en materiales como el ámbito que requiere un mayor esfuerzo inversor, con una necesidad adicional de 170 millones de euros al año. Esta inversión estaría orientada al desarrollo de soluciones que permitan reducir la huella de carbono de los edificios y avanzar hacia modelos constructivos más sostenibles.
La segunda área con mayor déficit es la industrialización y digitalización de procesos, donde serían necesarios 146 millones de euros anuales adicionales. El estudio destaca el papel de estas tecnologías para mejorar la productividad, reducir plazos de ejecución y aumentar la eficiencia de los proyectos.
A estas necesidades se suma la inversión en captación y formación de talento, estimada en 121 millones de euros anuales, así como otros 49 millones de euros destinados a certificaciones, ensayos y validación de nuevas soluciones constructivas.
El PERTE de construcción industrializada no cubre toda la demanda
El informe señala que parte de estas necesidades están contempladas en iniciativas públicas ya en marcha, como el PERTE de Construcción Industrializada, que prevé una inversión de 1.300 millones de euros durante diez años.
Sin embargo, los autores consideran que este esfuerzo, aunque relevante, resulta insuficiente para cubrir el conjunto de necesidades de innovación detectadas. El objetivo del programa de impulsar la producción de 15.000 viviendas industrializadas al año podría contribuir a reducir los plazos de construcción entre un 20% y un 60%, pero no resolvería por sí solo la brecha inversora existente.
Presión sobre los costes y capacidad de inversión
El estudio atribuye parte del déficit innovador a las dificultades que ha atravesado el sector en los últimos años, marcados por el incremento de costes energéticos, la inflación, los problemas de suministro, la escasez de mano de obra y la creciente exigencia regulatoria en materia medioambiental.
Durante la presentación del informe, representantes empresariales advirtieron de que factores como el aumento de los costes de producción y las dificultades para revisar precios en determinados contratos pueden limitar la capacidad de las compañías para destinar recursos a innovación.
Un sector que aún se sitúa por debajo de su potencial innovador
El análisis compara también la situación española con la de otros mercados europeos. Según los datos presentados, alrededor del 75% de las constructoras europeas no desarrollan actividades innovadoras, mientras que únicamente el 55% utiliza tecnologías digitales avanzadas, una cifra inferior a la registrada en otros sectores económicos.
En el caso español, la falta de profesionales cualificados, el envejecimiento de las plantillas y el reducido tamaño medio de muchas empresas continúan siendo factores que dificultan la adopción de innovación a gran escala.
El informe concluye que retos como el acceso a la vivienda, la renovación del parque edificatorio o el desarrollo de infraestructuras críticas dependerán cada vez más de la capacidad del sector para incorporar industrialización, digitalización, eficiencia energética e innovación tecnológica en los procesos constructivos.
Más de 500 expertos analizan el futuro del sector en Santander
Las conclusiones se dieron a conocer durante el I Congreso de Innovación en Construcción, Edificación, Infraestructuras y Concesiones, IC2, celebrado en Santander y que reúne a más de 500 profesionales e investigadores.
El encuentro está impulsado por la Plataforma Tecnológica Española de la Construcción, la Universidad de Cantabria y la Red de Clústeres de la Construcción, entidades que trabajan en la promoción de la innovación y la transformación tecnológica de la construcción.




