En una carta firmada Albert Costa, fundador y director general, analiza la evolución de la demanda, el papel de la financiación y las variables que determinan la rentabilidad de la inversión. Costa defiende que la responsabilidad de un operador es cuestionar continuamente su modelo, revisar los riesgos que asume y tomar las decisiones que le permitan seguir siendo relevante a largo plazo.
Una demanda al alza frenada por la financiación
Según los datos analizados por la firma y provenientes del INE, Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana y el Banco de España, desde 2016 se han creado 1,78 millones de hogares, frente a la terminación de tan solo 0,83 millones de viviendas, lo que supone una brecha de 0,95 millones. Pese a la demanda sostenida, AHS advierte que el encarecimiento de los costes de construcción y la subida de tipos de interés presionaron al sector, provocando una caída del 23% en las compraventas durante los años 2022 y 2023.
Los plazos como factor clave
Según Costa, el valor real de un proyecto residencial se genera durante la fase de obra y transformación, pero el mayor riesgo de pérdida se concentra en las demoras burocráticas y los tiempos de venta. Por ello, AHS defiende un modelo que asuma operaciones con márgenes de seguridad suficientes como para absorber posibles retrasos sin comprometer la rentabilidad.
Esta estrategia centrada en plazos controlados de entre 18 y 30 meses le ha permitido registrar históricamente una Tasa Interna de Retorno (TIR) media del 15% para el inversor.
Límite de inversión para proteger la eficiencia
De cara a los próximos pasos, AHS refuerza su apuesta por proyectos multifamiliares con una directriz clara: priorizar la rentabilidad sobre el volumen. Para garantizar la eficiencia de sus equipos operativos y mantener su integración vertical, la compañía limitará su inversión a 100 millones de euros en 2027. "El crecimiento genera complejidad en la gestión del talento y la construcción de procesos. Nuestra organización prioriza la rentabilidad sobre el volumen", explica Costa. Este límite permite a la compañía ser más selectiva en sus inversiones y dedicar más tiempo a seguir desarrollando su organización. Su actividad continuará desarrollándose a través de tres vías:
- Cambios de uso de inmuebles a vivienda.
- Transformación integral de edificios.
- Obra nueva de pequeño formato, con baja exposición a licencias o con compras condicionadas a su obtención.
La firma mantiene los pilares que la han diferenciado: la eficiencia operativa, la integración vertical y la ausencia de presión por comprar, lo que le permite renunciar a operaciones cuando no ofrecen una relación razonable entre rentabilidad y riesgo.




