Durante las últimas décadas, los sistemas de aislamiento térmico han adquirido un papel protagonista en el diseño de las envolventes de los edificios, impulsados por los objetivos de eficiencia energética y confort interior. Soluciones como los cerramientos de doble hoja, los sistemas de aislamiento térmico por el exterior, SATE, las fachadas ventiladas y las carpinterías con doble acristalamiento han contribuido a mejorar significativamente las prestaciones térmicas de los edificios, tanto en obra nueva como en rehabilitación.
Sin embargo, dentro de la envolvente existen elementos cuya influencia en el comportamiento global del cerramiento suele pasar desapercibida. Uno de ellos es el cajón de persiana, considerado en muchos casos uno de los puntos más vulnerables desde el punto de vista térmico y acústico. A pesar de la mejora constante en los sistemas de fachada y en las prestaciones de las ventanas, la integración de un cajón de persiana puede convertirse en un punto débil de la envolvente.
La presencia de huecos asociados al paso de las lamas, las juntas de registro y las propias características constructivas del sistema facilitan la transmisión de ruido y las pérdidas energéticas. Además, el deterioro de los elementos de cierre con el paso del tiempo puede reducir aún más su estanqueidad, comprometiendo el rendimiento alcanzado por el resto de componentes de la fachada.
Por este motivo, resulta necesario prestar mayor atención a este elemento constructivo. Aunque su superficie es reducida respecto al conjunto del cerramiento, puede afectar de forma significativa a la hermeticidad y al aislamiento global de la fachada, limitando la eficacia de las mejoras incorporadas en otros puntos de la envolvente. En la actualidad, la mayoría de los cajones de persiana incorporan materiales orientados principalmente al aislamiento térmico, como poliestireno expandido, espumas de poliuretano o fibras aglomeradas.
Estos productos ofrecen una buena resistencia térmica y, en algunos casos, cierta capacidad de absorción acústica. Sin embargo, absorber parte de la energía sonora no equivale a impedir su transmisión. Para ello es necesario incorporar sistemas que aporten masa y funcionen como barrera acústica.
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Soluciones para mejorar el aislamiento acústico
Desde el punto de vista acústico, una de las soluciones más eficaces consiste en instalar persianas exteriores independientes de la carpintería. De este modo, el conjunto formado por la ventana y el acristalamiento puede actuar sin interrupciones sobre la totalidad del hueco, mejorando su capacidad para reducir la transmisión del ruido exterior.
No obstante, en la mayoría de las viviendas y edificios terciarios se emplean sistemas de persiana integrados en la carpintería. En estos casos, la mejora del aislamiento acústico requiere actuar específicamente sobre el cajón.
Además de incorporar materiales absorbentes para reducir las reflexiones internas y el efecto de resonancia, resulta recomendable integrar barreras acústicas de alta densidad que aporten masa al sistema. Este incremento de masa contribuye a dificultar la transmisión de las ondas sonoras a través del conjunto.
La selección de estas barreras debe realizarse teniendo en cuenta sus prestaciones y durabilidad. Las soluciones sintéticas de altas prestaciones ofrecen una mayor estabilidad frente a la humedad y a las variaciones térmicas que otros materiales utilizados tradicionalmente. Aplicadas sobre el interior del cajón o sobre la tapa de registro, permiten reforzar el conjunto y mejorar su comportamiento acústico.
La mejora de las prestaciones acústicas de los cajones de persiana requiere también una mayor implicación por parte de fabricantes y prescriptores.
Del mismo modo que se optimizan aspectos como el espesor de los vidrios, las cámaras de aire o la estanqueidad de los perfiles, el aislamiento acústico de los elementos integrados debería formar parte del diseño global de la carpintería.
Asimismo, resulta recomendable disponer de ensayos acústicos del conjunto completo conforme a la norma UNE-EN ISO 10140-2, permitiendo verificar el cumplimiento de los requisitos establecidos por el Documento Básico DB-HR del Código Técnico de la Edificación, CTE.
Mientras estas soluciones no se generalicen en el mercado, seguirá siendo habitual que las intervenciones de mejora acústica se realicen una vez instalada la carpintería, cuando los usuarios detectan deficiencias de aislamiento y buscan actuaciones correctivas para reducir la entrada de ruido procedente del exterior.
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