La eficiencia energética se consolida como un factor cada vez más relevante en el mercado inmobiliario, donde comienza a influir no solo en el cumplimiento normativo, sino también en la valoración, la comercialización y el análisis de riesgo de los inmuebles. Así lo recoge el informe ´La influencia del Certificado de Eficiencia Energética en el valor de un inmueble´, elaborado por Valmesa Sociedad de Tasaciones.
El estudio señala que criterios tradicionales como la ubicación, la superficie, el estado de conservación o la antigüedad del inmueble conviven cada vez más con variables relacionadas con el consumo energético, el confort térmico, el coste de uso, la necesidad de rehabilitación y la adaptación a futuras exigencias regulatorias.
El certificado energético aporta información, pero no genera valor por sí mismo
El Certificado de Eficiencia Energética, CEE, clasifica el comportamiento energético de una vivienda mediante una escala de la A a la G. Aunque inicialmente su función estaba vinculada a las operaciones de compraventa y alquiler, el informe destaca que se está convirtiendo en una herramienta de referencia para compradores, inversores, entidades financieras y sociedades de tasación.
No obstante, Valmesa recuerda que el certificado no incrementa el valor del inmueble por sí mismo, sino que refleja sus características técnicas. Son las actuaciones de mejora, como el refuerzo del aislamiento térmico, la sustitución de carpinterías, la modernización de las instalaciones o la incorporación de energías renovables, las que pueden mejorar la calificación energética y aumentar la competitividad del activo.
Según el informe, este tipo de intervenciones puede traducirse, en determinados casos, en un incremento del valor de entre el 5% y el 9%, especialmente cuando reducen de forma significativa el consumo energético. El impacto final depende de aspectos como la calificación inicial y final del inmueble, la zona climática, la tipología de la vivienda, el mercado local y el alcance de la rehabilitación.
La eficiencia energética también influye en la liquidez del inmueble
El análisis concluye que las viviendas con mejor calificación energética presentan un mayor atractivo comercial, menores tiempos de venta y una menor necesidad de aplicar descuentos sobre el precio inicial, especialmente en mercados donde el comprador incorpora el coste energético en su decisión de compra.
Por el contrario, los inmuebles con una baja calificación energética pueden afrontar mayores dificultades para su comercialización, mayores necesidades de inversión futura y una pérdida de competitividad frente a activos más eficientes. Aunque esta situación no implica necesariamente una reducción inmediata de su valor, sí puede afectar a su posición en el mercado.
Nuevas variables en la valoración del riesgo inmobiliario
El informe también destaca que la evolución de la normativa europea, el aumento del coste de la energía y la creciente sensibilidad del mercado hacia el coste total de uso están impulsando la incorporación de nuevas variables en los procesos de valoración.
En este contexto, entidades financieras y sociedades de tasación comienzan a considerar aspectos relacionados con la sostenibilidad, la obsolescencia energética, el riesgo de depreciación y la capacidad del inmueble para conservar su valor a largo plazo.
Como respuesta a esta evolución, Valmesa ha desarrollado un servicio que integra en un único proceso la tasación del inmueble y el Certificado de Eficiencia Energética, con el objetivo de simplificar la gestión y ofrecer una evaluación conjunta desde la perspectiva técnica, económica y energética.
El informe concluye que la eficiencia energética seguirá ganando relevancia en los próximos años, impulsada tanto por los cambios normativos como por la evolución de los criterios de análisis del propio mercado inmobiliario. Factores como el valor, la liquidez, el riesgo y la capacidad de adaptación a futuras exigencias regulatorias tendrán un peso creciente en la evaluación de los activos residenciales.




