La durabilidad de una reparación de hormigón depende de un diagnóstico adecuado, la elección del mortero de reparación, la preparación del soporte y una correcta ejecución. Entre los aspectos que más dudas generan figura el uso del puente de unión, un producto que no siempre es necesario y cuya utilización depende del sistema de reparación y de las condiciones del soporte. Desde Anfapa, nos dan las claves.
¿Qué es un puente de unión?
El puente de unión, también denominado puente de adherencia, es un producto que se aplica entre el hormigón existente y el nuevo mortero con el objetivo de mejorar la adherencia entre ambos materiales.
Según el sistema empleado, puede estar formulado a base de:
- Cemento modificado con polímeros.
- Resinas epoxi.
- Ligantes específicos con inhibidores de corrosión, cuando también protegen las armaduras.
Su función es facilitar la transmisión de esfuerzos entre el soporte y el nuevo mortero, reduciendo el riesgo de desprendimientos o pérdidas de adherencia.
¿Cuándo es necesario utilizarlo?
La norma UNE-EN 1504, referencia europea para la reparación del hormigón, concede especial importancia a la preparación del soporte.
Cuando el hormigón está correctamente saneado, limpio, presenta suficiente rugosidad y se humedece hasta alcanzar el estado SSD, Saturated Surface Dry, muchos morteros de reparación certificados ofrecen una adherencia adecuada sin necesidad de aplicar un puente de unión adicional.
No obstante, su utilización resulta recomendable en determinadas situaciones.
Reparaciones estructurales
En intervenciones donde la reparación debe transmitir esfuerzos mecánicos elevados, siempre que así lo indique el proyectista o el fabricante del sistema.
Soportes poco porosos
En superficies muy lisas o de baja porosidad, donde la adherencia mecánica puede resultar insuficiente.
Reparaciones con armaduras vistas
Existen productos que combinan varias funciones en una única aplicación:
- Pasivación de armaduras.
- Protección frente a la corrosión.
- Puente de unión entre el soporte y el mortero.
Esta solución simplifica la ejecución y mejora la compatibilidad del sistema.
Cuando lo exige el fabricante
Los morteros de reparación forman parte de sistemas completos ensayados. Si la ficha técnica especifica un determinado puente de unión, debe utilizarse para garantizar las prestaciones declaradas.
La preparación del soporte sigue siendo determinante
El uso de un puente de unión no sustituye una preparación adecuada del soporte.
Antes de ejecutar la reparación es necesario:
- Eliminar completamente el hormigón deteriorado.
- Retirar polvo, partículas sueltas, aceites, pinturas y desencofrantes.
- Descubrir las armaduras afectadas por corrosión, cuando existan.
- Generar una rugosidad suficiente mediante procedimientos mecánicos.
- Limpiar cuidadosamente la superficie.
- Humedecer el soporte hasta alcanzar el estado SSD, evitando la presencia de agua libre.
La adherencia final depende en gran medida de esta fase previa.
Recomendaciones de aplicación
Cuando el sistema requiere un puente de unión, la aplicación debe ajustarse a las instrucciones del fabricante.
Como criterio general se recomienda:
- Preparar completamente el soporte.
- Mezclar el producto siguiendo las proporciones indicadas.
- Aplicarlo de forma uniforme mediante brocha, cepillo o llana, según el producto.
- Evitar zonas sin cubrir.
- Colocar el mortero de reparación dentro del tiempo establecido.
En muchos productos cementosos, el mortero debe aplicarse fresco sobre fresco, antes de que el puente de unión haya secado, para garantizar la adherencia prevista por el sistema.
Errores que reducen la durabilidad de la reparación
Entre los fallos más habituales durante la ejecución destacan:
- Aplicar el puente de unión sobre superficies sucias.
- Dejar secar productos que deben trabajar fresco sobre fresco.
- Aplicarlo sobre soportes con agua encharcada.
- Utilizar productos incompatibles con el mortero de reparación.
- Sustituir el producto especificado por otro sin comprobar su compatibilidad.
Estas prácticas pueden provocar pérdidas de adherencia y reducir la vida útil de la reparación.
En términos generales, el puente de unión constituye un recurso técnico útil, pero no es imprescindible en todas las reparaciones de hormigón. Cuando el soporte está correctamente preparado y humedecido, muchos sistemas alcanzan la adherencia necesaria sin recurrir a este producto. Sin embargo, si el fabricante lo prescribe o las condiciones de la intervención lo requieren, su empleo resulta esencial para garantizar el correcto funcionamiento y la durabilidad del sistema de reparación.




