En este contexto, el Paseo de la Castellana continúa siendo uno de los principales ejes empresariales de Madrid. La búsqueda de espacios en ubicaciones estratégicas coincide con un mayor interés por soluciones que permitan adaptar las superficies contratadas a las necesidades cambiantes de las empresas.
La empresa de espacios de trabajo flexible Lexington incorporará al mercado entre octubre y diciembre un total de 3.500 metros cuadrados de oficinas flexibles en el edificio situado en el Paseo de la Castellana 79. Según la compañía, el 40% de esta superficie ya se encuentra reservada.
La disponibilidad de estos espacios llega tras el traslado de una empresa tecnológica a un inmueble propio. Durante los once años que permaneció en Lexington fue ampliando progresivamente su presencia, desde 28 puestos de trabajo iniciales hasta ocupar cerca de 4.000 metros cuadrados y 450 posiciones. En ese periodo, la operadora desarrolló una oficina adaptada a sus requisitos corporativos y tecnológicos.
La demanda de oficinas flexibles continúa creciendo
La evolución del mercado de oficinas viene acompañada por una mayor presencia de los espacios flexibles. De acuerdo con el último informe elaborado por JLL y la Asociación Española de Coworking (ACW), los operadores especializados alquilaron cerca de 15.000 metros cuadrados en Madrid durante 2025, lo que representa el 3% de toda la contratación de oficinas de la ciudad.
Actualmente, Madrid cuenta con 327.628 metros cuadrados de espacios de trabajo flexible y una tasa de ocupación del 84%, según el mismo estudio.
El informe también señala una creciente demanda de oficinas privadas y personalizadas por parte de las empresas, que buscan reducir los compromisos asociados a los contratos de arrendamiento tradicionales y disponer de una mayor capacidad de adaptación a cambios organizativos o de actividad. Asimismo, las previsiones del sector apuntan a un incremento de la facturación del mercado flex en España del 15,8% durante 2026.
David Vega, consejero delegado de Lexington, señala que las compañías valoran cada vez más la posibilidad de ajustar el espacio contratado en función de la evolución de sus plantillas y de sus modelos de trabajo, especialmente en entornos marcados por la incertidumbre y la implantación de esquemas híbridos.
Castellana concentra la demanda corporativa
La compañía mantiene su actividad en el segmento de oficinas flexibles dirigidas a empresas, un mercado que ha ampliado su alcance más allá de los modelos tradicionales de coworking para incorporar espacios privados y configurables destinados a organizaciones de distintos tamaños.
Los 3.500 metros cuadrados disponibles en Castellana 79 permitirán atender la demanda de compañías que requieren superficies de mayor dimensión en una de las zonas empresariales más demandadas de la capital.
Desde la empresa destacan que la capacidad para adaptar las oficinas a las necesidades cambiantes de los usuarios se ha convertido en uno de los factores que influyen en la toma de decisiones inmobiliarias, especialmente en un mercado que registra una disponibilidad limitada en las ubicaciones más solicitadas.




