Cómo llega el agua a un muro enterrado
Las humedades por filtración en un sótano llegan del terreno a través del muro. El agua contenida en el suelo, ya proceda de la lluvia infiltrada, de un nivel freático alto o de la escorrentía que se acumula junto a la cimentación, presiona la cara enterrada del muro y lo atraviesa por sus poros, fisuras y juntas. El resultado se ve en la cara interior en forma de manchas oscuras, eflorescencias de sales, pintura que se abomba o, en los casos más avanzados, agua que rezuma.
El Código Técnico de la Edificación regula en su documento básico de salubridad, sección HS1, la protección frente a la humedad de los muros y suelos en contacto con el terreno. Pero según el Censo de Población y Viviendas del INE, más de tres de cada cuatro viviendas en España son anteriores a esa normativa, y en muchos edificios la protección original se ha degradado con los años o, sencillamente, nunca existió. Es una patología habitual en edificios de varias décadas, y el terreno de empresas especializadas en humedades de interior como Iberdeco Humedades (www.iberdecohumedades.es), que la tratan desde el interior del inmueble.
Filtración o condensación, el diagnóstico que lo cambia todo
No todo sótano mojado tiene una filtración. En espacios enterrados y mal ventilados es muy frecuente la condensación, que aparece cuando el aire templado que entra en verano toca unos muros que se mantienen fríos. Las dos se confunden a simple vista, pero se tratan de forma muy distinta, y un tratamiento equivocado no resuelve el problema.
Algunas pistas ayudan a distinguirlas:
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La filtración suele concentrarse en zonas concretas, ligadas a juntas, fisuras o encuentros entre muro y solera, deja sales en la superficie y empeora después de periodos de lluvia.
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La condensación se reparte por superficies amplias, aparece en forma de gotas sobre la pintura, afecta también a techos y conducciones frías y se agrava con el calor húmedo del verano.
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En la filtración el muro está húmedo en profundidad. En la condensación la humedad es sobre todo superficial.
La medición del contenido de humedad a distintas profundidades del muro y el seguimiento durante varias semanas, antes y después de lluvias, permiten confirmar el diagnóstico antes de proponer ninguna intervención.
Soluciones desde el interior
Actuar por el trasdós del muro exige excavar, algo que en la mayoría de los casos no es viable por la presencia de edificios colindantes, la vía pública o el propio coste de la obra. Por eso las soluciones desde el interior son hoy las más utilizadas en rehabilitación. Según el caso, combinan varias actuaciones:
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Saneado previo, retirando revestimientos dañados y limpiando las sales acumuladas.
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Sellado de fisuras y juntas activas mediante inyecciones.
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Revestimientos de base cementosa aplicados por la cara interior, capaces de resistir la presión del agua que llega del terreno.
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Trasdosados con lámina drenante y canaleta perimetral que recogen y conducen el agua a un punto de evacuación, cuando el aporte de agua es continuo.
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Mejora de la ventilación del recinto para evitar que a la filtración se sume la condensación.
La elección depende del diagnóstico, del volumen de agua y del uso que se le quiera dar al espacio. No es lo mismo recuperar un trastero que acondicionar un semisótano como vivienda.
Mantenimiento y seguimiento
Un muro que ha estado años húmedo no se seca de un día para otro. Según su espesor y el material, el proceso puede prolongarse durante meses, y durante ese tiempo es normal que aparezcan sales en la superficie a medida que el agua sale. Tras el tratamiento conviene hacer mediciones periódicas, revisar el comportamiento después de las primeras lluvias fuertes y mantener una ventilación adecuada mientras el muro termina de secar.
También es importante resistir la tentación de cubrir el problema con un trasdosado sin ventilar o una pintura plástica, que solo esconden la humedad y trasladan el daño a donde no se ve. El acabado final debe esperar a que las mediciones confirmen que el muro ha alcanzado un contenido de humedad estable, y conviene elegir revestimientos transpirables que no vuelvan a encerrar el agua en el soporte.
Resolver la humedad de un sótano es, sobre todo, una cuestión de diagnóstico. Con el origen claro, las soluciones desde el interior permiten recuperar espacios que muchos propietarios daban por perdidos.




