Y es que, el amianto representa una de las mayores amenazas latentes para la salud en la edificación. Sus fibras microscópicas tienen una alta capacidad para dispersarse por el aire cuando el material se rompe, manipula o envejece. Al ser inhaladas, estas partículas se alojan permanentemente en los pulmones, pudiendo provocar enfermedades respiratorias graves.
El factor climático: por qué urge el cambio en el norte
El clima del norte, con sus altos niveles de humedad ambiental, lluvias persistentes y cambios bruscos de temperatura, juega un papel crítico en el deterioro de los materiales constructivos antiguos. En el caso de las cubiertas de fibrocemento, esta exposición continuada a la intemperie debilita progresivamente el aglomerante de cemento que retiene las fibras.
Con el paso de los años, esta climatología fisura la estructura del amianto y provoca un desprendimiento de fibras mucho más severo y acelerado que en regiones con clima seco. Este proceso de degradación natural convierte un material inicialmente estable en un residuo que libera partículas nocivas de forma constante al entorno.
Es por esto que la monitorización de estas techumbres es vital en Asturias, para lo cual se necesitan profesionales autorizados para coordinar inspecciones o programar la retirada del material con plenas garantías antes de que colapse.
Exigencias normativas en la sustitución
La eliminación del amianto y el montaje del nuevo tejado están estrictamente regulados. El Real Decreto 396/2006 prohíbe la manipulación de fibrocemento por personal no cualificado y exige un Plan de Trabajo aprobado por la autoridad laboral asturiana.
Por otro lado, la Ley 7/2022 de Residuos penaliza los vertidos ilegales de este tipo de material, lo que obliga a las empresas a garantizar la trazabilidad del residuo hasta un vertedero autorizado.
Por último, la nueva estructura debe cumplir el Documento Básico de Ahorro de Energía del Código Técnico de la Edificación (CTE), que impone límites estrictos de transmitancia térmica para reducir drásticamente la demanda energética del inmueble.
¿Por qué materiales se está sustituyendo a la uralita?
La retirada de este material obsoleto abre la puerta a la modernización de la envolvente de toda clase de edificio. En concreto, las tres soluciones que están marcando tendencia en la región son:
Paneles Sándwich
Estos son la solución más demandada en Asturias para naves y viviendas debido a su ligereza estructural, que evita sobrecargar forjados antiguos, y rapidez de montaje. Al actuar como barrera estanca contra filtraciones, eliminan los puentes térmicos y reducen condensaciones interiores en invierno, un problema crónico en el Principado.
Cubiertas Ecológicas o Verdes
Estas cubiertas están ganando protagonismo en Gijón, Oviedo y Avilés al sustituir materiales tradicionales por capas de sustrato y vegetación sedum, ideal para el clima norteño. Ofrecen un aislamiento bioclimático excepcional y actúan como esponjas urbanas, reteniendo hasta el 70% del agua de lluvia torrencial, lo que alivia la gestión del saneamiento municipal.
Instalaciones Fotovoltaicas Integradas
A pesar del mito de la falta de sol en el norte, instalar placas solares en las nuevas cubiertas es una forma sencilla de transformar una superficie pasiva en un activo financiero y energético. Además de ser eficientes incluso con luz difusa, estas instalaciones pueden ayudar a reducir drásticamente la factura eléctrica de bloques de viviendas enteros o naves industriales.
Ayudas y subvenciones para la transición energética
El principal motor de esta oleada de reformas es el acceso a financiación pública. Actualmente, los propietarios y comunidades de vecinos en Asturias pueden amortizar gran parte de la inversión gracias a los fondos Next Generation y a los planes estatales de vivienda vigentes.
Estas líneas de ayudas cubren tanto los costes específicos de la retirada del amianto (desmontaje, transporte y destrucción del residuo) como la instalación de las nuevas soluciones de alta eficiencia energética, permitiendo financiar en ocasiones hasta el 80% del total del proyecto si se logra reducir bastante el consumo de energía primaria no renovable.
El proceso de sustitución: confiar solo en expertos homologados
Afrontar el cambio de un tejado de fibrocemento requiere una planificación técnica impecable estructurada en fases muy claras:
- Inspección técnica inicial.
- Redacción y aprobación del plan de trabajo por la autoridad laboral competente.
- Desmontaje confinado del material.
- Traslado certificado del residuo a un vertedero autorizado.
La única vía legal para ejecutar la obra es confiar este proceso a profesionales de la retirada de amianto en Asturias inscritos en el RERA (Registro de Empresas con Riesgo de Amianto), como es el caso de Lomills. Acudir a otras compañías no solo acarrea sanciones económicas de miles de euros y la paralización inmediata del proyecto bajo la Ley de Residuos, sino que pone en grave riesgo la salud de los operarios y de los vecinos del inmueble.
Y es que, solo empresas autorizadas como Lomills cuentan con los equipos de protección adecuados, los protocolos de descontaminación obligatorios y la potestad para emitir el certificado oficial de eliminación de residuos; un documento técnico imprescindible para poder solicitar cualquier tipo de subvención o ayuda a la rehabilitación energética en el Principado.




